Presidencia de la Nación


Foto: Archivo Manuel Gómez

Este bellísimo palacio es un inmejorable ejemplo de cómo un pastiche –en este caso con alusión directa al Museo Jacquemart-André de París– puede ser a la par una obra de primer rango. Proyectado por el francés Louis Martin según los cánones Beaux-Arts y corregido por Julio Dormal a solicitud del comitente Celedonio Pereda, el edificio saca provecho de una implantación urbana privilegiada mediante la gran terraza sobre la Plazoleta Carlos Pellegrini; ubicada a nivel del piano nobile, se sitúa en eje con los salones que abren a los jardines, a los que se llega por medio de una escalera de dos alas inspirada en la del castillo de Fontainebleau.

En su funcionalidad interna el edificio responde a la típica distribución del hôtel particulier: una planta baja con accesos y áreas de servicio, un piso principal que concentra los grandes salones de representación y un segundo nivel reservado a las habitaciones particulares. Respecto de materiales y equipamiento, se repiten aquí los estándares habituales: estucos, boiseries, pisos de roble, tapicerías de Aubusson, arañas de cristal de Baccarat y la pericia decorativa de la Casa Jansen de París.

Pero lo que convierte a este grand hôtel porteño en una obra impar son las deslumbrantes pinturas del decorador y pintor catalán Josep Maria Sert, sin duda una de las cúspides de su vasta y cosmopolita producción, que incluye encargos de los Ballets Russes de Diaghilev, de la reina Victoria Eugenia y los duques de Alba enEspaña, de los príncipes de Polignac y los Rothschild en Francia o del Waldorf Astoria en Nueva York. Enviadas desde Europa en 1932 e instaladas con la técnica de marouflage, las obras se despliegan en los cielorrasos de los salones de recepción –“Los equilibristas” en el hall (ver páginas siguientes), “El aseo de Don Quijote” en el comedor de gala, “La tela de araña” en el comedor diario, “El agujero celeste” en la sala de música y “Diana cazadora” en el Salón Dorado–, convirtiendo al palacio en un suntuoso museo del trompe-l’oeil y dotando al Brasil –su dueño desde 1945– de una de sus más espléndidas embajadas en el mundo.

Textos: Alberto Petrina.


Ubicación:

Provincia: Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Dirección: Cerrito 1350

Declaratoria: Decreto N° 262/1997
Categoría: Bien de Interés Histórico Artístico Nacional

Activar: 
0
Scroll hacia arriba