León Ferrari, un artista comprometido
A doce años de su muerte, la Secretaría de Cultura de la Nación recuerda la vigencia del gran creador argentino.
A doce años de su fallecimiento, la Secretaría de Cultura de la Nación recuerda a León Ferrari, uno de los artistas argentinos más relevantes y originales, y celebra su legado a través del micrositio del Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA), disponible en leonferrari.bellasartes.gob.ar.
Esta plataforma digital permite redescubrir su universo creativo, intelectual y humano, con acceso libre a obras, escritos, audiovisuales y exposiciones que abordan su trayectoria desde una mirada integral y accesible.

Un creador multifacético
León Ferrari nació en Buenos Aires el 3 de septiembre de 1920. Hijo del arquitecto y pintor Augusto César Ferrari y Susana Celia del Pardo, se graduó como ingeniero en la Universidad de Buenos Aires (UBA) en 1947, aunque nunca recibió formación artística formal. En 1946 contrajo matrimonio con Alicia Barros Castro, con quien tuvo tres hijos.
Su actividad artística se inició en los años '50, durante una estadía en Italia, donde realizó sus primeras esculturas en cerámica y expuso en Milán en 1955. A su regreso, desarrolló las escrituras abstractas, caligrafías visuales ininteligibles que marcaron una constante en su obra, combinando estética, lenguaje y reflexión.
En 1965 produjo una de sus piezas más controvertidas: La civilización occidental y cristiana, una potente denuncia de la relación entre religión, política y violencia en la sociedad occidental. Para el artista, la Guerra de Vietnam fue un quiebre: “Desde 1963 se mantiene (en mi obra) esa necesidad de usar el arte como medio de expresión. Y una de las cosas que más me preocupa es la cultura occidental, especialmente el castigo al diferente”, explicó en una entrevista de 2021.
A mediados de los años '70 se exilió y se radicó en San Pablo, Brasil, donde continuó sus experimentaciones vanguardistas en el campo de las artes visuales. Con el retorno de la democracia, en la década del 80, volvió al país y se instaló definitivamente en Buenos Aires.
En 2007 recibió el León de Oro en la Bienal de Venecia, y en 2009 el MoMA de Nueva York presentó una retrospectiva de su obra. También expuso en el Museo Reina Sofía de Madrid, el Centro Pompidou de París y la Pinacoteca do Estado de São Paulo.
Falleció en la ciudad de Buenos Aires el 25 de julio de 2013, a los 92 años.

Un micrositio para descubrir y redescubrir
Al navegar el sitio del Bellas Artes se puede conocer las obras que integran la colección del Museo, escritos del propio artista y un conjunto de obras de videoarte, además de una treintena de testimonios en videos de especialistas y personalidades como Noé Jitrik, Ticio Escobar, Tamara Stuby, Nora Hochbaum, Fabián Lebenglik, Luis Felipé Noé, Diana Dowek, Regina Silveira, Luis Camnitzer, Eduardo Grüner, entre otras, reflexionan sobre su pensamiento y trayectoria artística.
En la plataforma también puede verse Civilización. Un documental sobre León Ferrari, filme rodado por Rubén Guzmán en 2012 que recorre su trayectoria, y también se comparten publicaciones digitales, como la serie "Nosotros no sabíamos", en la que el artista recopiló artículos periodísticos sobre los crímenes de la última dictadura militar, que está disponible para su descarga.
En la sección de exhibiciones se puede acceder a todos los contenidos y obras participantes de las siguientes exposiciones vinculadas al artista: “León Ferrari. Recurrencias”, gran muestra antológica del artista (mayo-agosto de 2023) y Fotografías de Augusto Ferrari en la colección del Bellas Artes (abril-junio de 2023), ambas con curaduría de Andrés Duprat y Cecilia Rabossi; “Ferrari infinito”, muestra de obra gráfica celebrada en 2021, con curaduría de Carolina Jozami. Se destaca la serie de heliografías de planos que busca expresar con humor lo absurdo de la vida cotidiana en la sociedad actual.

Andrés Duprat, director del Museo Nacional de Bellas Artes y amigo de Ferrari, destaca en la presentación del sitio el carácter “humanista” del artista: “Era alguien absolutamente comprometido no solo con su trabajo, sino con todo aquel que requiriera su ayuda, promoviendo artistas jóvenes, asistiendo incluso económicamente a quienes lo necesitaban. Estudioso, prolífico, solidario, dueño de una lucidez y un sentido del humor notables, por momentos feroz, sin ataduras, propio del librepensador que era.” Y agrega: “Fue, definitivamente, un humanista, una personalidad de estilo renacentista en la contemporaneidad, interesado por todo aquello que atañe al hombre y su circunstancia”.