Presidencia de la Nación

En los jardines del Edén

María Laura Forte Lay


"En los jardines del Edén" de María Laura Forte Lay

Artista: María Laura Forte Lay (Argentina, Buenos Aires, 1949)
Título: En los jardines del Edén
Origen: Premio Fundación Banco Mayo “Homenaje a Vicente Forte” - LXXXV Salón Nacional de Artes Plásticas, 1996
Fecha de creación: 1996
Tipo de obra: Pintura
Técnica | Materiales: Óleo
Medidas: 150 x 150 cm

María Laura Forte Lay comenzó su formación artística a los 12 años de edad. Luego de egresar de la Escuela Nacional de Bellas Artes Manuel Belgrano asistió a la Prilidiano Pueyrredón, donde se especializó en pintura. Junto con otros artistas, formó parte de muestras colectivas en la Galería Bonino, el Museo de Arte Moderno y el Museo Nacional de Bellas Artes. Además, en varias ocasiones participó de los premios Braque y Marcelo de Ridder y del Salón Municipal de Artes Plásticas Manuel Belgrano. En 1972, con sólo 23 años, expuso de forma individual en la mítica Galería Lirolay, espacio en el que transcurrieron algunas de las muestras más resonantes de la escena artística de la época. A la par, comenzó a asistir al taller de Kenneth Kemble, en el que luego dictó clases de pintura por más de una década. Fue él quien precisó que “lo verdaderamente importante en la obra de María Laura es que no se la puede ubicar en ninguna de las clasificaciones a las cuales son tan adictos los teóricos e historiadores”; ella misma afirma que “a pesar de que era muy joven [al ingresar al taller del artista] ya tenía una imagen propia”, a la que sólo incorporó elementos de la abstracción –tan caros a la obra de su maestro– después de la muerte del mismo.

La producción de Laura Forte Lay puede agruparse en tres extensas series. Hacia finales de los setenta, durante la última dictadura militar, la artista desarrolló la “serie de los archivos”, en la que se observan personajes cayendo dentro de cubículos grises que conforman grandes laberintos. Con el retorno de la democracia, esos mismos personajes –los reconocemos por las medias de colores que visten sus piernas– abandonan los monótonos compartimentos y comienzan a flotar por la composición. A la serie de “mujeres aladas”, que se extiende hasta el día de hoy, le siguen los “ángeles varones” y obras de carácter religioso. “El color es la preocupación permanente en toda mi obra”, afirma Forte Lay, sumado a lo enigmático de las escenas, un énfasis en el carácter táctil de las superficies, la sensualidad de los cuerpos representados y la cercanía de los encuadres. No en vano su pintura fue asociada al surrealismo e incluida, junto a piezas similares, en dos históricas exhibiciones: “La pintura fantástica y el Surrealismo a través de cinco pintores jóvenes” realizada en el Museo de Bellas Artes de Luján en 1971, y “Jornadas de la crítica ‘90. Cultura de lo surreal” organizada por la Asociación Internacional de Críticos de Arte, la Asociación Argentina de Críticos de Arte y el Centro de Arte y Comunicación.

En los jardines del Edén es un óleo de gran formato en el que se observa a una mujer de espalda, desnuda y con unas enormes alas en tonos de rojo y violeta que brotan de su cuerpo. Cubre su cabeza un tocado formado por varias vueltas de un género a rayas, a la manera de las odaliscas o majas de la pintura de Ingres. Por su ubicación en el cuadro, en el margen inferior derecho, se intuye que la mujer avanza hacia el espacio que se abre delante de ella. Sin embargo, la posición de su mano y el leve giro de su cabeza revelan que lo hace con sigilo y delicadeza. El carácter íntimo y misterioso de la escena, que transcurre sin testigos a la vista, se acrecienta por la cercanía del encuadre y porque la mujer no exhibe su rostro. A su vez, la riqueza del entorno –habitual en las representaciones de la artista– remite al vergel aludido en el título de la pieza. En la tradición cristiana, el Jardín del Edén fue aquel en el que Dios colocó al hombre y a la mujer luego de crearlos, y al que dotó de todo lo necesario para su disfrute y supervivencia. El placer y la sensualidad recorren toda la serie de “mujeres aladas”, en la que distintos personajes, siempre femeninos, retozan en espacios verdes y exuberantes. “María Laura Forte Lay […] ha desarrollado un depurado lenguaje basado en complejas relaciones de forma, espacio y color, de todo lo que constituye la perdurabilidad de esta cosa denominada pintura”, afirmó en 1998 Carlos Gorriarena, autor del texto que acompañó su muestra individual en el Museo Eduardo Sívori de la ciudad de Buenos Aires.

Volver a Colección Palais de Glace

Activar: 
0
Scroll hacia arriba